Skip to main content
[Preguntas para identificar la verdadera meta]

Isabel Andrickson

Necesitamos primero descubrirlo nosotras mismas y deshacernos de nuestros propios temores a permanecer solteras. Es necesario dejar de creer que esta etapa se trata de un tiempo de espera, una antesala a, o una preparación para cuando llegue el esposo. Todas estas ideas ponen nuestra esperanza en la meta, que sería el esposo.

¿Quién contará sobre mujeres que rindieron sus solterías gozosamente por la causa del evangelio? ¿Quién presentará esas heroínas a la próxima generación a quienes, aun con personajes infantiles como la reina Elsa, de Frozen, se les quiere inculcar que una mujer sola probablemente sea lesbiana?

¿Quién testificará que confía en la bondad, soberanía, omnisciencia y amor del Padre celestial, traiga o no un esposo? ¿Quién mostrará vidas restauradas, no por un hombre, sino por el Dios hecho Hombre? Si un grupo de feministas han «redefinido el concepto de la solterona», ¿qué no podemos hacer las hijas del Dador del regalo de la soltería?

¿Glorifica a Dios que finja estar contenta en mi soltería, mientras la insatisfacción carcome mi interior? ¿O lo glorifica el repetir frases «espirituales» ajenas a lo que hay en mi corazón? ¿Escondo mi deseo de tener un esposo para no ser tildada de inmadura? Dios ama la verdad en lo íntimo.

Tampoco lo glorifica mi interés de permanecer soltera para perseguir un estilo de vida feminista o egoísta, para lograr mis planes, enraizada en no querer enfrentar las demandas del matrimonio, o con una actitud temerosa parecida a la de los discípulos en Mateo 19:10, Si así es la relación del hombre con su mujer, no conviene casarse.

Solo a través de Cristo y de la renovación de nuestras mentes mediante Su Palabra podemos ser esas mujeres de las que habla Susan Hunt: … mujeres maduras espiritualmente [que] están mejor equipadas para convertir en palabras el dolor de una mujer. Dolor que nos lleva a pecar, y pecado que nos ocasiona más dolor.

El mundo no concibe una soltería enfocada en otros y mucho menos en Otro, pues la vende como la oportunidad de vivir para ti, sin obstáculos de responsabilidades familiares.

En el ámbito cristiano, la soltería frecuentemente se concibe como:

  • Una vida apartada, adusta, apagada, aburrida que genera rechazo.
  • Un tiempo de espera que debería transcurrir rápido.
  • Un reto imposible de lograr.

Muchas mujeres piensan que solo pueden vivir su diseño femenino y glorificar a Dios en el matrimonio, mientras que, para otras, la soltería se convierte en motivo de orgullo de «santidad personal» o «un llamado superior».

Si estuviéramos ante un examen de selección múltiple, y cada una de esas reacciones fuera una posible respuesta, la correcta que no está ahí, sería «ninguna de las anteriores» por ser contrarias a Su verdad. ¿Cuál fue durante estos años la reacción de tu corazón? ¿Pensaste que tu plenitud llegaría con «ese alguien»? ¿Te resististe a aceptar a Cristo como tu único Esposo? ¿Sentiste vergüenza de lucir inmadura por anhelar tener un esposo? ¿Te rendiste continuamente para experimentar Su plenitud?

Un fragmento del libro Mujer verdadera: el maravilloso diseño de Dios para ti (B&H Español)

Adquiere el libro en Lifeway (https://goo.gl/koTJAq), Amazon (https://goo.gl/bgMJzu) o en tu librería favorita (https://goo.gl/qwzOh7).

Leave a Reply

Hit enter to search or ESC to close